jueves, 10 de julio de 2014

Recuerda estar bajo la mesa de la cocina
envuelto por el olor a leña de la penumbra
con cuatro galletitas y un vaso de gaseosa
Huyendo de la luz córvida a un campo
de grama recien cortada donde mariposas
blancas y marrones atravesaban el manuscrito solar
y el calor monótono hacia chirriar la luz
Las manos de la abuela enguantadas de harina
El cuchillo de pelar las patatas
Hollín en el suelo preludio del infierno
La cama meada en la cabeza
Pellizcos hacinados donde la memoria hierve
El compás de la topera dejando
un mal afeitado en el cesped mistérico
La magia de zanahoria de la tierra
Los portales abiertos al ladrido de los perros
Las bicicletas de óxido terso casi telúrico
El siseo de la bodega enladrillada
con los huecos agudos de polluelos y bombilla
La suma de mentiras en la escopeta de aire comprimido
con que derribar el vuelo de los malos espíritus
Las avispas con una hoz reflejándose en los ojos
El aguijón de la lluvia dentro de botellas de aguardiente

Miente al campo labrado el escondite de la araña
Humea en la obstinación de empañar el estiércol
Es prisa amarilla que chapotea en desagües azorados
La atención en camiseta y pantalón corto
siempre retorna al mismo eje El mismo lugar
en el que tirar del tapón sería extinción
                                  5-julio-2012