martes, 1 de julio de 2014

Es hora de penetrar la lírica de los hospitales
Si acaso no es suficiente el encanto de los deshollinadores
habrá que presentar ojeras de fábrica
como en los tiempos que la cabra hacía el almanaque
Al ir desde la generosidad de los acordeones
es aconsejable no acercarse al pensamiento de los estupefacientes
La melodía es de brocha temeraria
Prescinde discutir la validez de cualquier cicatriz
El afeitado reciente del aire acondicionado
se toma con un espanto tremendo la tristeza de las cerraduras
Habría que graduar mejor la indigencia de los neones
Hay moribundos que desconocen las fabulosas rebajas en el pan
Aunque no ha parado ni un momento el desorden de animales
Pero las enfermeras empujan la nieve bajo las blusas
Y aquí el juicio lleva en venta desde la era del calzoncillo
Otra fortuna pintan las sospechas de colillas sin visita
En las camas yace una preciosa tesis de la vergüenza
Faltan drogas para los contrarios a las buenas costumbres
Si hubiera alguna bicicleta que chapurrease
algunas notas diagnósticas
los sombreros de paja estarían algo más de acuerdo
con el hundimiento
                                24-julio-2013