lunes, 10 de diciembre de 2018

Amor como una viga, como la mejilla impúdica,
como las sombras que se paralizan a los pies de una
     luz;
amor dócil espesando los paréntesis,
amor madrugada, adoquín, laberinto, engranaje,
amor de golpes huecos con la sien prendida al zaguán,
terso amor que muere en tinteros porosos el
      azul de silencio de su fiebre,
amor asediando relámpagos en un privado umbral en cenizas,
amor y amor por la memoria ramera.

El amor alerta del milagro y de las espuelas,
de la bruma hendida y temblorosa;
el sigilo que nos tintinean sus aneurismas, sus plegarias
     nómadas,
nos sacude de sus tentáculos intangibles, de su definitiva úlcera.

Expolia sus astillas seminales y nos estalla desde su útero
     de verbo,
su huerta tan abisal y tan verdugo nos devuelve de trances
     ignorados, químicos y absurdos,
de una embestida de crines salvaje y promiscua se derrota
como si un gorrión desafiante orase a las espaldas y a los pubis.

                                  11-diciembre -2018

viernes, 7 de diciembre de 2018

La geómetra y su silencio de antílope extrae
                                                         los hilos de la culpa.
Ahora las muchachas se crispan
con la escarcha, con la brea, con el tiempo;
emergen mudas en cada sol,
y en la arena y en el agua se mueven
al encuentro de aquello sin ceguera y con "doble sombra".
A los roces azarosos de las muchachas
no les golpea la osamenta del viento,
son como las hijas de la nieve en las venas que
aúllan un teorema de esperma.
Tras el fruto de garabatear en los pliegues;
las muchachas se agitan hacia los mismos seísmos
en que el día se impulsaba al amanecer;
con sus párpados filosos, veraces y de niñas todavía,
le dibujan al frío un nervio de huella en la tiniebla.
Al anochecer, cuando los pliegues se enredan en metáforas y
     vuelve el hormigueo a los vientres,
las muchachas de las siluetas tahúres, de los helechos del
     verbo, de la palabra de inocencia,
gritan, salpican su luz blanca, antes que
     prosperen
tramas despobladas de hastío que doblegan a los antílopes, y
     que hostigan la lenta espuma.

                            Viernes -7 diciembre -2018

jueves, 6 de diciembre de 2018

Cúrame con la menstruación de las crisálidas en el jardín
como a un niño que ejecuta una melodía donde guarecerse
y halla la sombra hecha sombra.

Cúrame por cómo intentan tocarse ahora los sonámbulos
tristes, en lo profundo, indeclinables
al orden, herencia de amores sencillos

donde a veces un extraño rompe los espejos,
acaricia sus lunas, piensa en lo inesperado
cuando asoma la fiebre alrededor de las estatuas.

Cúrame el cuerpo y sus "raquídeos" miembros
envilecidos por llamas, de pronto caóticos
como la embriaguez de los animales salvajes en el vientre.

Sangro. El cuerpo
y sus heridas de tedio y espinas
contienen verdad al abrirse, al expulsar al canalla.

Pero el horror se enroca de nuevo en una seminal
mano de cartas donde falta el as de picas,
y las viudas rompen a llorar en alguna parte del jardín.

Cúrame en la muerte en la edad de un mes de lluvia
atado a los acordes de un panal o a la matriz del frío;
cúrame apenas, como la flor del insomne, siempre sin vida.

                                6-diciembre-2018

lunes, 2 de julio de 2018

Nadie nace libre.
Esa       quimera
   -la libertad-
solo puede ser
              saciada
con el éxtasis
y los venenos.

         2-julio-2018
La piedra ha venido a quebrarse
con luz lenta.
Expulsa vacío en la matriz del abismo.
Desde la espiral del movimiento del dolor
han brotado los ramajes de sombras, de viento,
                                                 [en la tierra

se embriaga tejiendo hacia el nervio.
Una línea convexa,
sustentada desde la trama
del ángulo y sacudida por lo recóndito
la trabaja,
le va trabajando hebra a hebra
el cuerpo oscuro de la herida primigenia.
En el fuego oculto del caos,
la arrancó al labio donde tembló una chispa perenne.

Atravesada en su quietud por el verbo del agua
el rayo de la memoria la abastece sobre las brasas.

                          2-julio2018
Un jurel rastrea
líquenes en mi corazón.
Es alcohol en las venas
un escaparate árido.
Bebí al mirlo,
en el desierto cobran
importancia las
cosas pequeñas.
Hoy intenté rajarme
la carótida
con un cristal
pero había testigos
y me relajé
con un juguete
abandonado
por los cirujanos
que me extirparon
una nueva deuda
con los asesinos.

            2-julio-2018
Debido a mi ausencia total de líbido
tras muchos años de ansiolíticos
     y antidepresivos,
me ofrezco como animal de compañía.

No ladro.
Soy muy limpio
y me encanta fregar los platos
y pasar la aspiradora.

No le temo a la muerte.
En caso de atraco me tendrían
que matar a mi primero.
Lo que daría tiempo para que usted
     escapase
o llamase a la policía.

No cobro.
Me basta con un par de
caricias al día
bajo la barbilla.

              2-julio-2018